ECONOMÍA DE BAJO CONTACTO (LOW TOUCH ECONOMY) EN EL CONTEXTO VENEZOLANO

El CORONA VIRUS (COVID-19) se identifica por primera vez el 01/12/2019 en la República Popular China, en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei. Este virus es causante de un serio síndrome respiratorio agudo (SARS-CoV-2) un tipo de neumonía que, de agravarse en el infectado, puede causarle la muerte en cuestión de pocos días. Su forma de transmisión es de persona a persona a través de las gotas de saliva o mucosidad provenientes de un infectado que tose y estornuda cerca de otras personas sanas. Este virus dura horas activo en diferentes superficies, siendo llevado de una ubicación a otra por personas sanas o ya infectadas, que pueden o no presentar síntomas (tos seca, fiebre, dificultad para respirar y pérdida del sentido del olfato y gusto), siendo su periodo de incubación de cinco a catorce días, de allí su rápida expansión a nivel mundial. El 11/03/2020 fue catalogado como “pandemia” por la Organización Mundial de la Salud (OMS), generando diversas reacciones en la comunidad internacional, entre ellas, el pánico colectivo.

En los actuales momentos (19/09/2020) pese a los esfuerzos de múltiples equipos de investigación de grandes empresas farmacéuticas e incluso gobiernos, no existe vacuna de consenso general (caso ruso) para inmunizar a las personas, tratamiento estándar para aplicar a los enfermos o cura definitiva para extinguir el virus a nivel mundial, por estas razones, en atención a las recomendaciones de la OMS, la mayoría de los gobiernos del mundo han asumido diversas medidas para contener y prevenir la expansión del virus, que van desde la cuarentena obligatoria, el distanciamiento físico hasta el aislamiento total de las personas en sus casas, con horarios específicos para la compra de insumos básicos de manutención de las familias y el hogar, así como también jornadas extraordinarias de trabajo médico sanitario para diagnosticar y separar posibles infectados del resto de la colectividad, y así aplacar el crecimiento del virus en la población.

En cuanto al tratamiento mayormente se ha aplicado la terapia sintomática y de apoyo, con medidas de prevención para toda la población que incluyen lavarse las manos, cubrirse la boca al toser y usar tapabocas fuera del hogar. Al día de hoy (19/09/2020) se han informado 30.666.122 casos de COVID-19 en 188 países y territorios, resultando en más de 954.905 muertes, según estadísticas de la Universidad John Hopkins. El grupo de personas más vulnerable es aquel conformado por hombres y mujeres mayores de 65 años con condiciones médicas crónicas preexistentes.

Esta situación de alarma y emergencia ocasionada por el COVID-19 según la gravedad experimentada en cada país, está generando efectos económicos, políticos y sociales a considerar, asumiendo la ausencia de movilidad social, la merma en la producción y la disminución del consumo de algunos bienes y servicios que ahora no están entre las prioridades de las personas, empresas y gobiernos, que están abocados todos a la contención de la pandemia, mientras se desarrolla algún tratamiento efectivo o vacuna.

En este sentido, para el caso de Venezuela el día 12/03/2020 el Ejecutivo Nacional decreta la suspensión de actividades públicas que impliquen concentración de personas en espacios abiertos y cerrados, como una primera medida de contención y prevención del COVID-19. El 15/03/2020 el Ejecutivo Nacional decreta la cuarentena en algunos estados del país, para el 16/03/2020 decreta el cierre de ciudades y cuarentena nacional, con disminución de movilidad social en todo el territorio nacional de la mano del distanciamiento social y el aislamiento, seguido de suspensión de actividades académicas a nivel nacional en todos los niveles de formación, así como también la suspensión de actividades laborales en los sectores público y privado, exceptuando aquellos necesarios por motivo de fuerza mayor (salud, banca, comercio, defensa, protección civil, entre otros), en concordancia con el Decreto que declara el Estado de Alarma para atender la Emergencia Sanitaria del CORONA VIRUS (COVID-19) N° 4.160, de la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.519, de fecha 13/03/2020.

Esta cuarentena se extiende por 30 días más manteniendo las condiciones antes expuestas, según lo establecido en el Decreto que declara el Estado de Alarma para atender la Emergencia Sanitaria del CORONA VIRUS (COVID-19) N° 4.186, de la Gaceta Oficial Extraordinaria (G.O.E.) N° 6.528, de fecha 12/04/2020. Sin embargo, y tomando en cuenta la evolución del virus en el país, a la fecha 2.814 casos, con 23 fallecidos, el Ejecutivo decide extender la cuarentena -nuevamente- hasta el 12/06/2020 al incrementarse los números de infectados en Venezuela, tal y como lo establece el decreto N° 4.198 de la Gaceta Oficial Extraordinaria N° 6.535, de fecha 12/05/2020, con la variante de incluir un esquema de 5 días de actividad económica por 10 días de confinamiento (5×10), el cual fue modificado por 7 días de actividad económica por 7 días de confinamiento (7×7), en un esfuerzo por retornar al trabajo y crear una situación de “normalidad relativa” en medio de la pandemia sin todavía tener, como ya indicamos, vacuna de consenso general o tratamiento estándar. A la fecha (19/09/2020), ya se suman más de 5 extensiones del precitado decreto, tal y como se establece en las G.O.E. Nros 6.542, 6.544 y 6.560.

En paralelo, la dinámica económica nacional viene arrastrando una inflación acumulada al cierre de 2019 de 9.585,5%, así como una inflación puntual para agosto 2020 de 25,04% y una acumulada enero-agosto 2020 de 1.079,67% según cifras del Observatorio de Economía y Finanzas (OEF) de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, de igual forma presenta Reservas Internacionales inferiores a los $6.409 MM (agosto 2020), una producción petrolera inferior a los 390 M B/D, dolarización de facto superior al 80% en todo el territorio nacional, escaso poder de compra del bolívar, Riesgo País EMBI+ de 31.216 pb (agosto 2020), ralentización y anquilosamiento del aparato productivo nacional con 6 años de variaciones negativas del PIB, así como también total ausencia de armonización en la política económica (monetaria, cambiaria, fiscal y comercial), producto de una gestión económica deficiente e irresponsable, que deja al país en un estado de debilidad e indefensión estructural contra cualquier evento extraeconómico, siendo este el caso del COVID-19, el cual se convierte en un “cisne negro” que afecta a todos los mercados en el peor momento de la historia económica, política y social de Venezuela.

El efecto registrado en el mundo entero producto de la pandemia del COVID-19, ha ocasionado cambios a nivel económico, político y social, que han generado a su vez un nuevo estado de las cosas conocido como “nuevo normal”, “casi normal” o “normalidad relativa”. Esta situación aduce a un cambio en el relacionamiento social y económico motivado por las medidas sanitarias implementadas por los gobiernos para contener y evitar la propagación del virus, las cuales trastocan el mercado laboral, de producción, financiero y de consumo de bienes y servicios, al exigir el distanciamiento físico y social como principal medida. Por esta razón, no necesariamente en todos los países, se han tomado decisiones políticas orientadas a proteger y resguardar a la población, en el marco de un plan de recuperación económica de consenso gobierno-empresa-trabajadores, con miras a fortalecer el aparato productivo y restablecer la generación y mantenimiento de empleos de los principales sectores económicos, hoy ralentizados y anquilosados.

Es acá donde, de las manos del equipo de Board of Innovation (Bruselas, Bélgica), nace el concepto de Economía de Bajo Contacto (Low Touch Economy), como una propuesta metodológica para el abordaje estratégico de los efectos que, en las personas, empresas y gobiernos, está generando el COVID-19. Por esta razón, en el marco de un esquema de planificación y monitoreo interno y externo de las principales variables de afectación de la actividad laboral personal, el modelo empresarial y de negocio, o la gestión de gobierno, se plantea la articulación de un grupo de herramientas de análisis situacional, análisis económico/financiero y evaluación del talento humano, que proveen la información necesaria para crear las estrategias que permitan mantenerse, superar, expandirse o cambiar radicalmente durante y después el COVID-19, construyendo así la “nueva normalidad”, como escenario de mediano o largo plazo que posibilite el logro de los objetivos resultantes del análisis previo del nuevo mercado y sus interacciones.

La Economía de Bajo Contacto (Low Touch Economy) puede convertirse en un importante conjunto de herramientas a aplicar, para la necesaria transformación que demanda el actual contexto nacional y global, donde el continuo análisis del entorno y su efecto en la dinámica interna del modelo de negocio resulta clave para articular soluciones en esta nueva realidad, de la mano de líderes capaces de crear y unificar equipos de trabajo orientados a dar respuesta oportuna a cada reto planteado en la “nueva normalidad”. De esta manera el proceso de adaptación dependerá de los cambios experimentados en el sector de la industria, área económica, ubicación geográfica, movilidad física, disponibilidad de recursos económicos y financieros, volumen de usuarios o clientes, comportamiento del consumidor, nueva jerarquía de las necesidades, extensión de las medidas de distanciamiento, etc., por eso hemos comenzado a ver servicios de pick-up y delivery de productos, mayor utilización de plataformas digitales, mejor uso de redes sociales, acondicionamiento de espacios físicos a las exigencias sanitarias, implementación de medios digitales de pago (Apps y criptoactivos) y sinceración en la oferta de la propuesta de valor.

Todos estos cambios requieren un gran compromiso y disposición de los trabajadores, colaboradores, proveedores y toda la gerencia, donde la comunicación debe ser unificadora y producto del consenso de las ideas alcanzadas en colectivo, porque “todos” en la organización pueden aportar soluciones reales para alcanzar las metas. El COVID-19 está cambiando la manera como nos relacionamos, hacemos empresa y llevamos nuestros negocios, por eso la Economía de Bajo Contacto (Low Touch Economy) llegó para quedarse y estar presente en la manera como creamos, proporcionamos y captamos valor.

Econ. Aarón Olmos Esp. MSc.
CEO Olmos Group Venezuela
Profesor invitado IESA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Abrir chat