EL LÍDER DIGITAL

Desde el año 1991 cuando Sir Tim Berners Lee y Vinton Cerf legaron al mundo la triple W y el protocolo HTML a la fecha, han cambiado muchas cosas. Y es que la globalización, como proceso transformador e indetenible, se manifestó mayormente a través de la tecnología, impactando las relaciones humanas, sociales, comerciales y al mundo empresarial en su totalidad. Tanto es así que el Departamento de Comercio de los Estados Unidos de América en el año 1998, publicó un informe denominado: “La Emergente Economía Digital” (The Emerging Digital Economy), donde se pretende mostrar el efecto que estaba teniendo en la actividad comercial, el uso intensivo de la tecnología, porque fue el “comercio”, ahora e-commerce, la primera actividad que define al hombre desde su “necesidad”, la que migró a la virtualidad de internet desarrollándose a gran velocidad en e-business, e-shops, marketplaces y delivery apps.

Ahora bien, la Economía Digital define un nuevo sistema socio-político y económico, caracterizado por un espacio inteligente que se compone de gran cantidad de información, instrumentos de acceso y procesamiento de datos, además de importantes capacidades de comunicación, tal y como lo señala Carley en 1999. Una nueva forma de organización social con base en “incentivos” pareciera estar cambiando la necesaria función “institucional” definida por Douglass North en 1993, porque la Blockchain, los DAO, las ICO, las De-Fi y las DAICO, está última propuesta por Vitalik Buterin, se están convirtiendo en las nuevas estructuras de orden y poder en la sociedad digital.  Es en esta Nueva Economía, donde las relaciones comerciales, el desarrollo de empresas y nuevos negocios, así como estructuras planas no jerárquicas y trabajo colaborativo bajo la visión de proyectos ágiles, han requerido la evolución del líder-gerente, a un líder digital.

Esta situación supone el aprendizaje y desarrollo de destrezas y competencias “digitales-virtuales” en un mundo todavía “analógico-industrial”, bajo  la sombra de un sistema educativo formal que haciendo gala de la “discordancia” definida por Tapscott no necesariamente fomenta los procesos de “alfabetización digital” explicados por David L. Rogers, y que son necesarios para el desarrollo del nuevo perfil del ciudadano 3.0 y la nueva cultura digital como lo explica Lindsay Herbert. Aquí es donde más allá de las categorías de M. Prensky o H. Gardner, sea analógico, digital, inmigrante, residente, baby boomer, generación x, y o z, centennial, o millennial se debe tener un abordaje diferente para llevar adelante los negocios y emprendimientos, porque la tecnología ha cambiado la forma de trabajar, generar ingresos, relacionarnos y de gestionar procesos, debido a que son la innovación y el emprendimiento las palancas del cambio en la 4ta revolución industrial.

Entonces surge la figura del líder digital, quien posee una nueva concepción del mando y la autoridad y busca la integridad, el reconocimiento y la reciprocidad en las relaciones humanas, laborales y comerciales, siendo su guía el trabajo colaborativo y la transparencia en la conducción de sus actos a título personal y en cualquier organización, siempre innovando y creando nuevos escenarios de interacción, donde su inquietud intelectual lo orienta a estar en constante formación, para seguir transformándose y transformando su entorno en busca no solo del bienestar particular, sino del general.

El líder digital no es un Social Media influencer, porque va más a allá de una tendencia, o una moda de plataforma digital, es un individuo capaz de sintetizar y entender el poder de lo digital y hacerlo parte de su estrategia de negocios en diferentes niveles, entendiendo la manera como las redes sociales retienen la atención de su mercado potencial e interactuando de forma orgánica y paga con su público objetivo, como parte de una estrategia hilvanada en el plan de acción de la organización a mediano y largo plazo.

Este nuevo liderazgo se muestra de la mano de una reputación “digital” auditable vía Social Media, porque como refiere Erick Qualman: “…lo que pasa en las Vegas, se queda en YouTube”, debido a que la privacidad tiene niveles distinguibles, y es el trabajo constante, referido en internet y ubicable por la optimización de los motores de búsqueda (SEO) el que ayuda a construir ese liderazgo, acompañado por seguidores que opinan, aportan ideas y también adversan sus pasos, siendo este el máximo nivel de construcción del tipo de líder que se quiere ser, porque en manos del “otro” queda la evaluación de lo que se hace.

Finalmente, debemos recordar que lo más importante en la nueva sociedad digital, es el “ser humano” y por eso sus “necesidades” siguen impulsando al mercado, ahora mucho más virtual,  por eso la manera como se gestione y gerencie en este cambio epocal definirá el derrotero de las relaciones interpersonales, nuevas organizaciones, formas de gobiernos y estructuras de poder, donde un entendimiento de las complejas relaciones sociales-digitales será parte de la labor del líder digital para el logro de los objetivos personales, empresariales y de gobierno en la sociedad red.

Econ. Aarón Olmos Esp. MSc.
CEO Olmos Group Venezuela
Profesor invitado IESA

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