REMESAS Y CRIPTOMONEDAS EN VENEZUELA, ENTRE LA MIGRACIÓN Y LA HIPERINFLACIÓN

La complejidad de la situación económica, política y social venezolana está fomentando la creciente ola migratoria, que viene ocurriendo desde hace ya más de 15 años, pero que se ha vuelto una constante desde el año 2015 por la agudización de la situación política, la destrucción del aparato productivo, la hiperinflación y la continuada desmejora en todos los servicios. En opinión del profesor y sociólogo UCV Tomás Páez, más de 4 millones de venezolanos se encuentran fuera de su tierra, reinventándose y tratando de establecerse en otra sociedad, cultura y economía. De este gran número de venezolanos, no todos han podido llevarse enteramente con ellos a su familia, la gran mayoría se encuentra trabajando, legalizando su situación y enviando dinero a sus familiares y allegados para ayudarles a sobrellevar la compleja situación nacional.

En este sentido, las remesas que son entendidas como el envío de cantidades de dinero entre personas de diferentes ubicaciones geográficas, de manera periódica a través del sistema financiero y corresponsalías bancarias internacionales, se han convertido en los últimos años en elementos tan determinantes, que en países como México, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras y República Dominicana, son parte importante del PIB. Es por esta razón, que muchas familias centroamericanas dependen en buena medida de la figura de la remesa para mantenerse en equilibrio, o padecer menos que otras familias, por efecto de las ineficientes políticas económicas de sus países.

Una firma privada de análisis económico en Venezuela, estimó que para el año 2018 entraron al país por concepto de remesas, alrededor de $3.500 millones de dólares, con destino a casi el 30% de la población venezolana que tiene un familiar o allegado fuera del país, con el compromiso de ayudarle económicamente. Estamos hablando de $80 a $150 mensuales, que, en su mayoría, aproximadamente un 80%, no llega al país por canales oficiales, tales como oficinas de envío y recepción de cambios internacionales (Wells Fargo, Western Union, Money Gram), casas de cambio tradicionales (Zoom, Insular, Italcambio) u operaciones con corresponsalías de bancos internacionales o nacionales (Bank of America, Millenium BCP, Commerce Bank o Banesco Panamá).

En este sentido, el 07 de febrero de 2019 se publica en la Gaceta Oficial Nro. 41.581, la Providencia aplicable al trámite de remesas en Criptoactivos en la República Bolivariana de Venezuela, bajo el Nro. 009-2019 de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas, que pretende normar y encauzar ese alto porcentaje de remesas que entran al país por vías criptográficas digitales, a través del uso del Petro (PTR) y la plataforma patria, en conjunción con el Banco Central de Venezuela (BCV). La idea sería que el familiar o allegado interesado en enviar su remesa al país, acceda y se registre en https://remesas.patria.org.ve/es/login, donde podrá cambiar sus divisas o criptomonedas, por Petros a sus familiares. Sin embargo, lo cierto es que contrario a la pretensión gubernamental, son cada vez más confiables, rápidos y fáciles de usar, los medios digitales no oficiales que aseguran y certifican el envío de divisas o criptomonedas vía Peer to Peer (P2P), sin necesidad de registrarse en plataformas centralizada gubernamental o pasar por el sistema financiero tradicional.

Es una realidad que las altas tarifas y comisiones cobradas por las oficinas de cambios internacionales, casas de cambio y corresponsalías de bancos, han hecho que el venezolano busque alternativas para maximizar el esfuerzo del familiar o allegado que lo apoya en la distancia, así como también del dinero que les llega, que cada vez compra menos bienes y servicios, por la aguda depreciación del bolívar y la continua apreciación del tipo de cambio que reina en el país. De esta manera, plataformas digtales como: PayPal, AirTM, Skrill, AstroPay, Zelle, Neteller, Localbitcoins, Localcrypto y Remitano por mencionar algunas, se han vuelto cada vez más populares entre los venezolanos, que las usan, estudian, comparan, validan y deciden ¿Cuál usar? ¿Cuándo usarla? ¿Cómo usarla? ¿Con quién usarla?, y ¿Por qué usarla?, tomando siempre como elemento de comparación la comisión por servicio, inmediatez en la entrega de las divisas o criptomonedas, y el proceso de registro o documentación bajo la figura de “Conoce a tu cliente” o Know Your Customer (KYC) y Anti-Lavado de Dinero o Anti-Money Laundry (AML), así como también la prevención contra la legitimación de capitales y financiamiento al terrorismo.

Las distorsiones de la actual política económica venezolana, le han hecho comprender a muchas familias, que están por su cuenta en el proceso de búsqueda y consecución de los equilibrios necesarios para mantenerse a flote en hiperinflación. En un escenario donde no hay claridad y solución en materia monetaria, cambiaria, fiscal y comercial, donde se extiende la destrucción del aparato productivo nacional, con un gobierno que emite ingentes cantidades de bolívares, que compran cada vez menos productos, los venezolanos han echado mano de las criptomonedas, principalmente el Bitcoin, como un medio de pago válido para adquirir divisas, pagar por bienes y servicios, así como también, invertir a largo plazo, preservar el valor de su trabajo, y en algunos casos, preservar la riqueza de la empresa.

Para el 09 de febrero de 2019, por ejemplo, el volumen de operaciones en Bitcoin (BTC) registrado en Localbitcoins desde Venezuela, fue de 2.487 BTC. Ese día 1 BTC equivalía en promedio a $3.720, lo que quiere decir que se registró un monto equivalente a $9.251.640 MM en operaciones desde Venezuela esa semana, mientras que en la subasta DICOM Nro. 90 del BCV, se asignaron $329.288,11, es decir, el 3,56% de la cifra transada por venezolanos en BTC. Esto es el reflejo de la utilidad que las criptomonedas están teniendo para los venezolanos, que saben que ser remunerados en bolívares, tener dinero en el banco o esperar horas o incluso días, por transacciones bancarias en plataformas de intercambio internacionales, no resuelve su problema de poder de compra, ni de reserva de valor, por eso, las herramientas de intercambio de valor digital, que la nueva economía provee, están cambiando el destino de muchas familias que están decididas a resistir en su suelo patrio.

Finalmente, el mercado nacional se ha llenado de empresas proveedoras de servicios de pago no bancarios, que son desarrolladores de tecnología y proveedores de soluciones digitales que fungen como puentes o traductores de la gran variedad de medios alternativos de pago que cada vez se hacen más frecuente en la dinámica económica de cualquier familia venezolana. De esta manera estos “traductores de pagos” son capaces de recibir diversas formas de dinero digital y criptoactivos, convirtiéndolos en la moneda o medio de pago requerido para cubrir las necesidades de los hogares receptores. Empresas venezolanas como: Orinoco.io, mPandco, Mura Box, por ejemplo, son ejemplo de la necesidad de transformación del sistema financiero tradicional que no va al ritmo de la innovación financiera global.

Econ. Aarón Olmos Esp. MSc.
CEO Olmos Group Venezuela
Profesor invitado IESA

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