LAS DIVISAS DIGITALES DE LOS BANCOS CENTRALES O “CBDC” (CENTRAL BANK DIGITAL CURRENCIES)

El mundo de los criptoactivos sigue dando pasos hacia la normalización en el uso de datos digitales que representan dinero. Y es que, en la actualidad, millones de personas alrededor del mundo se encuentran intercambiando datos digitales por bienes y servicios a través de plataformas y aplicativos que reducen el tiempo, los pasos, e incluso los costos de operación de esta nueva forma de dinero digital. Aquí la procedencia de estos datos digitales no pesa tanto como la confianza y credibilidad puesta en los protocolos e infraestructura que garantizan la transparencia y seguridad de los intercambios en cadenas de bloque de uso intensivo criptográfico.

Desde finales del año 2008 y hasta nuestros días se viene gestando un cambio en el concepto del dinero y del valor a través del uso de nuevas tecnologías para ello, donde el consenso de las partes y la verificación de la información compartida son elementos cruciales para asegurar la credibilidad de los intercambios. Para muchos el rol de instituciones como los bancos centrales y los entes gubernamentales encargados de la gestión financiera pública, está quedando rezagado ante la evidencia de la certificación y verificación pública de las operaciones de datos digitales entre partes, en una sociedad mayormente digital.

Blockchain, Bitcoin, Ether, Cardano, Polkadot son parte de los nombres que están estableciendo una nueva forma de crear, almacenar y transferir valor en sociedad sin la participación de los gobiernos y los bancos centrales, quienes desde el comienzo de estas transformaciones vieron con desdén, incredulidad y rechazo todo lo que la fusión entre las ciencias de la computación, la economía y las finanzas representa. No fue sino cuando producto de todos estos cambios, que motivaron la aparición de las criptomonedas estables o “stablecoins” -que son datos digitales creados en un contrato inteligente que poseen una relación 1:1 con la moneda fiat (USD)-, que los bancos centrales reaccionaron formalmente ante el avance del dinero digital no creado en un banco central o por algún banco del sistema financiero tradicional.

Es así como desde al año 2017 el Banco Internacional de Pagos (BIS) por sus siglas en inglés, comenzó a estudiar seriamente las posibilidades y alcance detrás de la adopción y desarrollo de protocolos Blockchain para la generación de datos digitales pensados para ser usados como dinero de curso legal, con respaldo institucional de los bancos centrales y constitucional de los gobiernos. De esta manera nace el concepto de Divisas digitales de banco central (CBDC) por sus siglas en inglés, como una forma de ingresar al mundo de los criptoactivos y recuperar parte del espacio que las criptomonedas volátiles, estables y tokens están tomando progresivamente como una forma de dinero alternativo al dinero fiat.

De esta manera el BIS en su publicación del 09/10/2020 denominada: “Central bank digital currencies: foundational principles and core features” realizada en colaboración con los bancos centrales de: Canadá, Inglaterra, Suiza, Suecia, Japón, Europa y Reserva Federal, expone el resultado del trabajo mancomunado para la obtención de los principios y características base de lo que puede ser la emisión a gran escala de CBCD´s. En este sentido, se asumen estos datos digitales como dinero de curso legal, respaldados y bajo la responsabilidad del banco emisor, que son por naturaleza diferentes al dinero ya existente en los balances de la institución, y que pueden ser puramente digitales, o pueden estar respaldados por activos o por los commodities que determine la institución (CBDC sintéticos).

De igual forma los CBDC´s están pensados para ser y formar parte de la lógica bancentralista de política monetaria y cambiaria de los países emisores, sin buscar la distorsión de los objetivos de largo plazo en términos de control de la liquidez, inflación, fijación de tipos de interés y tipo de cambio que viene llevando la institución. Para esto se hace necesaria la coexistencia y convergencia de tipos de dinero (físico y desmaterializado), de medios de pago (electrónicos y materiales), así como también de vasos comunicantes de la política monetaria (instituciones financieras públicas y privadas + instituciones de tecnología financiera bancaria).

En los actuales momentos más de 50 bancos centrales a nivel mundial están estudiando la posibilidad de desarrollar y migrar a CBDC´s en el mediano y largo plazo, como parte de un proceso de transformación digital que responde al avance de medios alternativos de pago y otras formas de dinero que van desde el dinero digital creado por particulares, hasta el creado por grandes empresas de tecnología cuyo alcance y poder de penetración de mercado está garantizado a través de un público cautivo por el uso de redes sociales. Por esta razón nos encontramos en un tiempo histórico que reta lo conocido en materia económica y debe orientarnos a la investigación y comprensión de algo que más allá de nuestros puntos de vista y criterios, ya está pasando.

Econ. Aarón Olmos Esp. MSc.
CEO Olmos Group Venezuela
Profesor invitado IESA

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